jueves, 31 de diciembre de 2009
domingo, 27 de diciembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
PRIMER TESTIMONIO DE UNA MADRE DE PLAZA 25 DE MAYO EN EL JUICIO A REPRESORES
Después de esos dos episodios, la familia decidió irse a vivir a Europa. Partieron los tres, ya que Marta María no quiso. "Ella dijo que no tenía por qué irse si no había hecho nada. Además, tenía una hija chiquita que había nacido en mayo", rememora Adela. "En España sabíamos todo lo que ocurría acá. Vivíamos en estado nervioso. A tal punto que mi marido tuvo un infarto masivo que le provocó la muerte en sólo dos días. Ahí decidí volverme costara lo que costase", subrayó la mujer. En los primeros días de noviembre de 1976 pudo volver.
Fue en el verano del 77 cuando vio a su hija por última vez. Quedaron en encontrarse en la plaza Alberdi. Estaban también su yerno, Miguel Angel Tosetti y la beba. Fueron hasta la costa del río y luego ellos la alcanzaron, pero en Oroño y Urquiza, Marta María le dijo: "Mami, no te puedo llevar más al centro". "Fue la última vez que la vi, nunca más la vi", lamentó la mujer. En agosto de 1977, tras la llamada de Tosetti (como mencionó a su yerno) a un familiar, se enteró de que habían secuestrado a Marta María, y que iba con la nena. Entonces, comenzó un largo peregrinar. En el Comando le decían que volviera la semana siguiente, y negaban conocer el paradero de la joven. Mucho después, por dichos de José Baravalle, Adela pudo saber que su hija y su nieta estuvieron dos días en el Servicio de Informaciones de San Lorenzo y Dorrego. Pero entonces no supo nada.
Después del secuestro, buscó por cielo y tierra. Su nieta apareció en la dependencia policial de Cafferata y Catamarca, dirigida entonces por Leyla Perazzo. "Estaba muy deteriorada. Con pañales sucios de varios días, sarna y piojos. Me amargó la vida, pero por lo menos ya estaba conmigo", relató. Desde entonces, crió a su nieta como "una madre, un padre y una abuela".
Los grupos de tareas allanaron la casa de su hija, en Rueda al 5500, y se llevaron el boleto de compra venta, único documento que acreditaba la propiedad. Luego, se mudó allí un policía de apellido Ojeda. Aunque Adela logró hacerlo salir de la casa, nunca pudo recuperar la propiedad porque el anterior dueño realizó una venta fraudulenta.
Al año siguiente, su yerno la llamó para solicitarle ver a la niña. Ella accedió y se encontraron en el rosedal del Parque Independencia, adonde Tosetti llegó para encontrarse un rato con Victoria. "Le pregunté qué sabía de Marta María porque yo no tenía ningún dato. Me dijo que no me preocupara, que ella estaba bien", indicó la mujer. Respecto de la fecha de este encuentro se generó una controversia en la audiencia, pero el pedido de la defensora Mariana Grasso para cotejar ese dato con el brindado en una declaración anterior fue considerado extemporáneo, ya que la testigo se había retirado de la sala.
El último testimonio de la jornada fue el de Jorge Gurmendi, hermano de una de las desaparecidas que pasó por ese centro clandestino de detención. Ana María Gurmendi fue secuestrada en el barrio Industrial, y su hermano no sabe si estuvo en algún otro centro antes de ser derivada a la Quinta de Funes. Su padre también presentó hábeas corpus en la justicia provincial y federal, pero nunca obtuvo respuesta. En el Comando les dijeron que su hermana y el esposo habían logrado escapar. Por vecinos pudo saber que su hermana estaba llegando a la casa cuando la sorprendió el operativo. Vieron cómo la subían al auto sujetada de brazos y piernas, con la cabeza para atrás. En enero de 1978, una familia amiga invitó a los padres de Jorge y Ana María Gurmendi a un viaje por el sur del país, para que se distrajeran de la angustia que significaba la situación de la joven. Jorge relató que sus padres estaban en la orilla del lago Argentino cuando una enorme ola los arrastró, y sus cuerpos desaparecieron para siempre. "Lo único bueno de esa terrible muerte fue que terminaron con el sufrimiento que les provocaba la desaparición de Ana María", relató. El testigo dejó en claro que su hermana no sabía usar armas, y que siempre había sido una persona solidaria, interesada en los trabajos sociales. Por eso había empezado a militar en la Juventud Peronista. "¿Era esa persona malvada y violenta capaz de empuñar un arma?", se preguntó ante el Tribunal. "Lo niego rotundamente", afirmó, antes de valorar el "altísimo valor simbólico de los juicios".
sábado, 7 de noviembre de 2009
Dionisia López Amado - Niza "La Gallega"
| Escrito por Alejandro Cherep | |
| miércoles, 03 de diciembre de 2008 | |
Dionisia López Amado nacida en Galicia y que llegó a ser una destacada Madre de la Plaza de Mayo de Argentina, falleció el pasado sábado en Buenos AiresEsta declaración de principios del juez Baltasar Garzón, me permite reflexionar sobre el fallecimiento de Dionisia López Amado el sabado último en la Argentina. ![]() Dionisia en Madrid Foto: Alejandro Cherep Dionisia , con su rostro marcado por las huellas del sufrimiento, no se cansaba, para quien quisiera ver la partida de nacimiento española de su hijo desaparecido en Agosto de 1976. Tuve la fortuna profesional de cubrir fotográficamente para la corresponsalía del periódico Clarín en España todo el “Juicio de Madrid” , así conocido en España. Junto al ‘maestro’ Juan Carlos Algañaraz. Evocar esta foto, llena de tensión, rabia, impotencia, dientes apretados, esperanza , me permite refrescar la memoria y una vez más la importancia de la fotografía como testimonio histórico. Son cientos de fotos que completan un álbum de madres, hijos, hijas, abuelas, funcionarios, sindicalistas, abogados, sacerdotes, políticos, intelectuales,jueces, exiliados, ex detenidos, que entendieron que en aquella época la impunidad no llegaba a Madrid. Dionisia Lopez llegó a la Argentina, después de sufrir la posguerra, en el año 1952 , llevando en brazos a su pequeño hijo Antonio Adolfo, que había nacido cinco meses atrás en El Ferrol, durante una prolongada travesía que marcaría para siempre el destino trágico de la familia. Dionisia López Amado nació en Cedeira (La Coruña, España) y falleció en Buenos Aires el 29 de noviembre de 2008, a los 80 años. |
LOS 85 AÑOS DE UNA DE LAS FUNDADORAS DE MADRES DE PLAZA DE MAYO
Pepa Noia, entre pucho y pucho
Por Enrique Arrosagaray
Creció habitando conventillos y desde muchachita trabajó cuidando chicos. También fue obrera textil.
–¿Qué hacían su papá y su mamá?
–Mi papá era chofer de taxi. Mi mamá era ama de casa. Los dos gallegos, de Orense.
–¿Tuvo hermanos?
–Fuimos seis, dos murieron jóvenes.
Sus hermanos se llamaron Manuel, José Ramón, Antonio, luego ella y para finalizar Agustín y Lola. Los fallecidos, a los trece o catorce años, fueron José Ramón y Antonio.
–¿Por qué murieron tan jovencitos?
–Ramón había tenido el mal del sambito ¿viste? Y después se enfermó de reuma, del corazón. Y el otro no sé cuánto helado comió y se intoxicó. En la sala del Muñiz uno estaba en una punta y el otro en la otra. El más chico murió primero, a la semana el otro. No los velaron, le dieron los cajones cerrados.
–¿Cómo eran sus papás?
–Mi papá era jodido. Y mi mamá, pobre (intuye que era una mujer sojuzgada al marido aunque por hábitos de época). Yo nunca supe que mi mamá hubiera ido a un cine. Siempre estaba ahí (con sus gestos dibuja el perímetro de la pieza), siempre estaba ahí.
–¿Así que su papá era taxista?
–Recuerdo que tenía un coche grande, que era taxi y que como era grande, en algún momento lo hizo colectivo. Los colectivos de antes no eran como los de ahora. Con el tiempo lo vendió y se hizo peón de taxi. Después, alguien lo metió de portero de un edificio, ahí cerquita. En el quinto piso de ese edificio vivía Rojas. ¿Te acordás de Rojas?
Pepa se refiere a Isaac Rojas, máxima autoridad de la Marina cuando derrocaron en 1955 al presidente Perón.
–¿Cuándo se casó?
–Me casé con Juan Carlos Noia en 1941 y me fui a vivir enfrente de donde estaba. De Austria 2156 a Austria 2163.
–¿Qué hacía su marido?
–Boxeaba en River, peso mosca. Iba a pelear a otros lugares. Era de 1915, argentino, creo que de mamá uruguaya.
–¿Lo vio boxear alguna vez?
–Sí, pocas, pero lo fui a ver, no me gustaba el boxeo.
–¿Cuándo dejó de boxear?
–En 1942, cuando nació Alicia, él había ido a pelear a Córdoba y cuando volvió, dejó.
Josefa y Juan Carlos Noia tuvieron a Alicia en 1942, a Daniel en 1944, a María Lourdes en 1946 y a Margarita, en 1953.
–¿Cómo madre qué tal fue?
–Yo te voy a decir algo: siempre creí que fui una buena madre ¿viste? Son ilusiones que una se hace. Pero con el correr de la vida, me da la impresión de que no fui buena madre ¿viste?
–¿Por qué esa duda?
–Porque siempre les dejé hacer todo lo que querían. Yo les decía mirá, yo no te puedo cuidar porque vos me podés decir sí mamá, voy al trabajo y vos no vas. Las que tienen que cuidarse son ustedes. Antes te pedían una prueba de amor ¿viste? Yo les decía que eso es un cuento. El día que les das la prueba de amor, se van y no los ves más. Gracias a Dios nunca tuve problemas. Yo quería que estudiaran. Porque yo, viste... (quiere decir que como ella no pudo, sus hijos debían hacerlo)
–¿Como se llevaba con su hija Lourdes?
–Bien. Cuando se casó con Quique, Lourdes se fue a vivir a Villa Adelina. Ella me dijo mirá mamá, yo no le voy a dar la dirección a nadie, pero yo iba.
–¿Cuándo la secuestran a Lourdes?
–El 13 de octubre de 1976 se la llevan. Estaba viviendo en la calle Pavón, a media cuadra de Canal 11 (Constitución), que era la casa de Daniel. El se fue a Australia y se las dejó. Ya en ese tiempo se mudaban mucho.
–¿Usted siempre supo dónde vivía su hija?
–Sí, yo fui a todos lados.
Desde octubre de 1976 Pepa no tuvo pausa y buscó a su hija por todos los rincones de la ciudad. Un día escuchó de otra madre, tan desesperada como ella, la idea de reunirse en la Plaza de Mayo. Ese sábado 30 de abril de 1977 llegó a la plaza dos horas antes, de ansiosa. Dio vueltas, esperó, miró, dio más vueltas. Cuando eran las cuatro y media se encontró con otras trece a un costado de la Pirámide, cerca de la calle Rivadavia. No supo ese día que en torno de Azucena Villaflor hacían nacer a una de las organizaciones humanitarias más valiosas en la historia mundial.
Murió Nazábal, figura clave en el juicio a los represores
CECILIA, MADRE Y COMPAÑERA.
Cecilia, madre y compañera
Afectada por una enfermedad pulmonar, el jueves a la noche murió la esposa de Dussex, quien está desaparecido. Su investigación de lo ocurrido en Quinta de Funes fue clave para sentar a los represores de Rosario en el banquillo de los acusados.

Por José Maggi
Cecilia Nazábal tenía 60 años y una mezcla de variadas complicaciones en su salud que terminaron con su vida la noche del jueves, mientras luchaba por ella en la sala de terapia intensiva del Hospital Español.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Homenaje a Nidia Esther Galarza de Artieda- Madre de Plaza de Mayo correntina

A partir de las 11 de la mañana del viernes 23 de noviembre de 2007, con el descubrimiento de una placa en el frente de la vivienda de Nidia Esther Galarza de Artieda, madre del desaparecido capitalino Rómulo Gregorio Artieda, cuyos restos fueran identificados este año por el Equipo Argentino de Antropología Forense, la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia a cargo del Dr. Pablo Vassel le brindó un justo homenaje a quien en vida simbolizó la lucha por Justicia por los crímenes cometidos por la dictadura militar de 1976-1983 en Corrientes.Madre de Plaza de Mayo desde los primeros años de la fundación de este organismo que hizo historia, fundadora de la Comisión de Familiares de Detenidos-Desaparecidos por Razones Políticas de Corrientes, entidad que mas tarde se fusionaría con la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes asumiendo esta última nominación. Esposa de un maestro rural y luchadora incansable por los derechos humanos, se ha convertido en un símbolo de tesón y coraje en la provincia. La actividad fue declarada de "Interés del Honorable Concejo Deliberante de Corrientes".Estuvieron presentes el Vicegobernador de la Provincia, Tomás Rubén Pruyas con su madre la Senadora mandato cumplido Porota Artieda de Pruyas, tía de Rómulo Gregorio, el Senador Nacional Fabián Ríos, el Viceintendente Agustín Payes, el Subsecretario de Justicia Marcelo Ponce de León y las Concejales Lilián Caruso e Irma Pacayut y representantes de la CTA local y ATE. El Vicegobernador recordó con emoción a su tía Esther, esposa del hermano de su madre, y en un discurso donde reafirmó el compromiso del Gobierno para con el esclarecimiento de los horrendos crímenes de la dictadura, no se olvidó que el mismo concurrió en su niñez a esa casa donde vivía Esther con su esposo e hijos. Estuvieron presentes además Lidia "Tati" Almeida, presidente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Alba Lanzilloto, secretaria de Abuelas de Plaza de Mayo, Angela Boitano, de Familiares de Detenidos y Desaparecidos Políticos de la República Argentina" y Adela Antokoletz, de Hermanos de Desaparecidos.
Ver Video en: http://www.vxv.com/video/yVrmweQixRnt/homenaje-a-nidia-esther-galarza-de-artieda-madre-de-plaza-de-mayo-correntina.html
martes, 3 de noviembre de 2009
Niza, Gallega Querida Adios !!!
lunes 1 de diciembre de 2008
Adios Gallega! Hasta la Victoria Siempre!

Nos ha dejado a modo de despedida su presencia constante en la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Zona Norte, de la que es Presidenta Honoraria, en todas las últimas actividades, con su energía, entusiasmo, coraje y determinación militante.
Ha presenciado la incorporación al trabajo de muchos jóvenes tomando la posta de los treinta mil. Se fue tranquila con la conciencia del deber cumplido, con el cariño de su familia que le dió la alegría de los nietos y bisnieta, aunque no tuvo justicia para su hijo y nuera, supo por innumerables bocas que no habrá vuelta atrás, que las Madres y Abuelas, los Familiares, Hijos y Hermanos no dejarán que esa página cruel de nuestra historia quede en el olvido.
Querida Gallega, nos unimos en torno tuyo para decirte "Hasta la Victoria Siempre"
Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Zona Norte link
miércoles, 14 de octubre de 2009
Carta abierta de Sofía Miranda
Desde que nací, prácticamente, sé que hay gente a la que no le importasacarle la vida a alguien, o desintegrar una familia, o negarle a un niño el derecho de tener un padre, o negarle a una madre saber qué fue de su hijo. La dictadura me negó crecer con la natural inocencia de confiar en los demásporque siempre supe estas cosas, siempre supe que habían personas sin saber dónde está su ser querido, qué le pasó.
En fin, que hubo un grupo de personas que hirió a otro montón de personassin tener un mínimo de remordimiento o consideración humana. Mi padre es uno de esos hijos a los que le negaron el derecho de tener un padre. Tenía 13 años cuando se lo llevaron, y no sólo lo dejaron sin la figura sino además sin tener idea de qué fue de él, dónde estaba, si podría volver a verlo algún día. Nada, no supo nada más.
El dolor que sintió mi padre por esa separación abrupta e irreversible, porese agujero que le quedó para siempre en su alma, nos lo trasladó a mi hermano y a mi. Porque si bien fue un muy buen padre y nos dio todo el amor del que fue capaz, la ausencia continua de su padre no le permitió nunca ser feliz del todo, siempre estaba ese algo, esa falta, esa angustia. Mi abuelo siempre fue una presencia intangible en mi casa, probablemente por el hecho de que nunca se supo que había sido de él, siempre está y estaba presente en nuestro pensamiento, porque eso es lo que pasa cuando una persona desaparece, en realidad lo que desaparece es su cuerpo pero su esencia, su recuerdo, todo está muchísimo más marcado que si hubiésemos sabido qué fue de él.
Es hipócrita decir que lo que pasó en la dictadura ya es caso cerrado o que nos tendríamos que conformar con que algunos de los militares y golpistas ya están presos. ¡No nos podemos conformar nunca! No es asunto cerrado porque 30 años después de la desaparición de mi abuelo, mi padre seguía buscándolo y se murió sin saber nada, con esa ausencia latente.Los restos de mi abuelo aparecieron en diciembre de 2005 y se confirmó que eran de é el 1º de marzo de 2006, casi un año después de la muerte de mi padre.
Además faltan montones de personas por aparecer, hay muchas madres que siguen sin saber nada de sus hijos y muchos hijos con una imagen idealizada de sus padres, porque nunca los pudieron conocer, sin saber dónde están ni qué fue lo que les pasó y eso es una herida que va a continuar abierta en nuestra sociedad hasta que aparezca el último de los desaparecidos. Hay gente que prefiere vivir de espaldas a la realidad pero esto no cambia las cosas.
Y no son sólo los desaparecidos, cuántos niños fueron separados de suspadres durante años, criados por parientes, con muchísimo amor claro, pero nunca es lo mismo, quién les devuelve el tiempo de separación, las cosas que se perdieron del crecimiento de sus hijos a esas personas, eso es algo que no tiene solución ni perdón. No nos podemos conformar con que haya algunos militares presos porque no son los únicos, ellos son las caras más visibles pero hay otros muchos torturadores y asesinos, que se sabe quiénes son, están totalmente identificados, como por ejemplo el asesino de mi abuelo, que está libre y tiene una vida de lo más tranquila, y la van a seguir teniendo si esta ley caduca, inhumana y antinatural sigue vigente, vamos a tener que seguir viviendo sabiendo que hay gente de esta calaña viviendo una vida feliz y tranquila.
Feliz y tranquila sí, porque no sienten ningún remordimiento, ningún peso deconciencia, ellos siguen mintiendo sobre el paradero de la nuera de Gelman sin importarles nada lo que siente Macarena. También nos mintieron a nosotros en su momento en la comisión para la paz, ellos mienten porque no les importa seguir lastimando, hacer que gente viva el resto de su vida con un hueco en su pecho.
No digo que encontrando a los desaparecidos ese agujero se cierre ni mucho menos, porque de hecho la herida ya está y es tan profunda que no va a cicatrizar nunca pero por lo menos tenés una incógnita menos en tu vida y la tranquilidad y el orgullo, si es que esta ley se anula, de que vivís en un país done la verdad y la justicia importan y que vale la pena vivir y luchar por él.
Sofía Miranda, octubre de 2009.
domingo, 11 de octubre de 2009
La Malinche
| ( 502-1529) Malinalli, Malintzin, Malinche o doña Marina son los nombres de una figura de nuestra historia ligada estrechamente a la conquista de México por los españoles y muy especialmente a la persona de Hernán Cortés. Malintzin sirvió como intérprete al capitán español en la conquista del imperio azteca, que duró de 1519 a 1521, pues hablaba náhuatl, su lengua natal, y también maya, por haber vivido entre los habitantes de ese pueblo durante muchos años. Se dice que nació cerca de Coatzacoalcos, en Painala, y que fue hija de los caciques del lugar. Su padre murió cuando era pequeña y su madre volvió a casarse con otro cacique, con el que tuvo un hijo. Ambos decidieron hacerlo su heredero y deshacerse de Malintzin, así que la vendieron como esclava a unos comerciantes de Xicalango. En ese tiempo una esclava estaba reducida a la condición de "objeto" que se podía vender o regalar. Tal fue la suerte de Malintzin: primero fue vendida al cacique maya TabsCoob, y luego éste la obsequió a los españoles junto con otras 19 esclavas, cuando la expedición tocó Champotón. Tenía entonces 17 o 18 años de edad. Los españoles decidieron bautizar a las esclavas. Como el nombre más parecido a Malintzin era Marina, así la llamaron Cortés se la dio al capitán Alonso Hernández Portocarrero, pues Marina no revelaba todavía que conocía dos lenguas indígenas. Cuando la expedición fondeó en Chalchihuecan (hoy Veracruz), el destino de Marina cambió por completo. Como los embajadores de Moctezuma no se daban a entender con Jerónimo de Aguilar, intérprete de Cortés, que sólo conocía el maya, Marina intercambió algunas frases con ellos y entonces los conquistadores descubrieron que conocía él idioma náhuatl. A partir de ese momento Cortés la hizo su intérprete o "lengua". Mandó a Portocarrero a España y quedó como único señor de la esclava. Malintzin aprendió rápidamente el castellano y se convirtió en la compañera inseparable del conquistador. Bernal Díaz del Castillo, el gran cronista de la conquista de México, la describe como de "ingenio entrometido" y "alma varonil", pues "jamás vimos flaqueza en ella" sino "muy mayor esfuerzo que de mujer". Su cercanía con Cortés hizo que los aztecas llamaran al conquistador "capitán Malinche" o "dueño de Malintzin". Su adhesión a los expedicionarios fue tanta que la consideraban "una de los suyos"; como escribe Bernal al narrar el desastre de la Noche Triste: "Olvidado me he de escribir el contento que recibimos de ver viva a nuestra Marina." Desaparecido el imperio mexica, Marina siguió al lado de Cortés, al que le dio un hijo llamado Martín Cortés. En 1524 acompañó al conquistador en su viaje rumbo a las Hibueras (Honduras); al pasar cerca de Orizaba, Cortés decidió casarla con un soldado de origen noble llamado Juan Jaramillo. Cuenta Bernal Díaz que en Coatzacoalcos la madre y el hermano de Malintzin llegaron a su presencia muy temerosos de su venganza, pero la joven los hizo bautizar con los nombres de Marta y Lázaro, les perdonó todos los agravios y los llenó de joyas y regalos. Malinche regresó a la ciudad de México en 1526 con su esposo y su pequeño hijo Martín. Era rica, pues Cortés le había dado una buena dote de pueblos cuando la casó. Con Jaramillo tuvo una hija llamada María Jaramillo. Sin embargo, no todo fue felicidad para ella: en 1528, cuando Cortés tuvo que volver a España, se llevó consigo a su pequeño hijo Martín y Marina nunca lo volvió a ver. El final de sus días entra en la leyenda. Algunas versiones afirman que se instaló con su familia en España, y otras más aseguran que murió asesinada en su propia casa de México el 24 de enero de 1529. |
(+) http://es.wikipedia.org/wiki/La_Malinche
lunes, 5 de octubre de 2009
Esther Ballestrino
Esther Ballestrino de Carreaga, Teresa, (* 20 de enero de 1918, en Uruguay -† 17 o 18 de diciembre de 1977) fue una maestra, bioquímica y activista social uruguaya-paraguaya que fue una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada.
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Su vida
Esther Ballestrino nació en Uruguay pero creció en Paraguay donde su familia se mudó cuando era pequeña. Allí se recibió de maestra y Doctora en Bioquímica y Farmacia en la Universidad Nacional de Asunción.
En Paraguay Esther se identificó con las ideas del Partido Revolucionario Febrerista, un movimiento de ideas socialistas y, en la década del '40 fundó el Movimiento Femenino del Paraguay, del que fue su primera secretaria general. Perseguida por la dictadura militar de Higinio Morínigo se refugió en la Argentina en 1947, donde contrajo matrimonio con Raymundo Carreaga, con quien tuvo tres hijas.
El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de estado en la Argentina que instaló un régimen fundado en el terrorismo de estado. Sus dos yernos, Manuel Carlos Cuevas y Ives Domergue fueron secuestrados y desaparecidos, y su hija Ana María Carreaga, con tres meses de embarazo, fue secuestrada el 13 de junio de 1977, para ser llevada y torturada en el centro clandestino de detención Club Atlético.
Esther comenzó entonces a organizarse con otros familiares de desaparecidos y a participar de las rondas en la Plaza de Mayo que originaron la asociación Madres de Plaza de Mayo y a colaborar con Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
En octubre de 1977 Ana María fue liberada y tanto Esther como sus tres hijas se refugiaron primero en Brasil y luego en Suecia. Sin embargo, volvió a la Argentina poco después. Las otras madres entonces quisieron persuadirla que era muy peligroso quedarse y que debía volver a Suecia. Su hija Ana María cuenta que su madre contestó: "No, voy a seguir hasta que aparezcan todos".[1]
Desaparición, secuestro, tortura y asesinato
Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo.[2] Entre ellas se encontraba Esther Ballestrino, junto con las otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y María Ponce, y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.
Esther fue secuestrada el 8 de diciembre con la mayor parte del grupo en la Iglesia Santa Cruz ubicada en el barrio de San Cristóbal de la ciudad de Buenos Aires, donde solían reunirse.
Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada. En el Informe Nunca Más los testigos Maggio y Cubas, sobrevivientes de la ESMA, relataron lo que sabían sobre su suerte:
Probablemente el día 17 o 18 de diciembre de 1977, Esther y el resto del grupo, fueron "trasladadas" al aeropuerto militar que se encuentra en el extremo sur del Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas vivas al mar frente a la costa de Santa Teresita, muriendo al chocar contra el agua.
Identificación de su cuerpo y entierro
El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[4] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.
En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.
A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.
En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos lineas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondioentes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".
Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a Esther Ballestrino.[5]
El día 24 de julio de 2005, 28 años después de haber sido asesinada, Esther Ballestrino fue enterrada en el jardín de la Iglesia Santa Cruz, en Buenos Aires, junto a María Ponce de Bianco, una de las tres madres secuestradas con ella. Con posterioridad también fueron sepultadas allí la Hermana Léonie Duquet y la activista Ángela Auad.[6] Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo.
Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos
Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.
El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:
Referencias
- ↑ Voy a seguir hasta que aparezcan todos: Esther Ballestrino de Careaga, madre de Plaza de Mayo, Villa Crespo, mi barrio
- ↑ El grupo completo secuestrado estaba integrado por Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y los activistas de derechos humanos Angela Auad, Remo Berardo, Horacio Elbert, José Julio Fondevilla, Eduardo Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo.
- ↑ Capítulo II, Víctimas, E. Religiosos, Informe Nunca Más, CONADEP, 1985
- ↑ Por primera vez hallan cuerpos de los vuelos de la muerte, Río Negro, 9 de julio de 2005
- ↑ Hallaron los restos de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Clarín, 8 de julio de 2005
- ↑ En emotiva ceremonia, sepultan a dos fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, La Jornada, UNAM, 25 de julio de 2005
- ↑ Documento Secreto de la Embajada de EEUU en Argentina, Nº 1978-BUENOS-02346, 30 de marzo de 1978, Informe sobre monjas muertas, original en inglés
Véase también
Enlaces externos
- Voy a seguir hasta que aparezcan todos: Esther Ballestrino de Careaga, madre de Plaza de Mayo, Villa Crespo, mi barrio
- Asheville Global Report, Archives, No. 339, July 14–20, 2005. Identificados los restos de las Madres de la Plaza de Mayo.
- Clarín, 4 de diciembre de 2005. Otra víctima de los vuelos de la muerte
- The National Security Archive. US Declassified Documents: Argentine Junta Security Forces Killed, Disappeared Activists, Mothers and Nuns.
Azucena Villaflor
Azucena Villaflor de Vicenti (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 7 de abril de 1924 – desaparecida,10 de diciembre de 1977) fue una activista social argentina, una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina.
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Su vida
Procedía de una familia de clase obrera. Su madre, Emma Nitz, la dio a luz con sólo quince años; su padre, Florentino Villaflor, tenía 21, y trabajaba en una fábrica de lana. Varios miembros de la familia de su padre habían sido militantes peronistas.
A los dieciséis años empezó a trabajar como telefonista en una empresa de electrodomésticos. Allí conoció a Pedro De Vicenti, delegado sindical, con quien se casó en 1949 y con quien tuvo cuatro hijos.
El 30 de noviembre de 1976, ocho meses después del comienzo de la dictadura militar que se llamó eufemísticamente "Proceso de Reorganización Nacional", uno de los hijos de Azucena Villaflor, Néstor, y la novia de éste, Raquel Mangin, fueron secuestrados. Villaflor inició su búsqueda, dirigiéndose al Ministerio de Interior, e intentando recabar la ayuda del vicario militar Adolfo Tortolo (aunque sólo consiguió hablar con su secretario, Emilio Grasselli). Durante estas gestiones, conoció a otras mujeres que estaban buscando también a parientes desaparecidos.
Tras seis meses de infructuosas pesquisas, Villaflor, junto a otras personas en su misma situación -que se fueron conociendo en la búsqueda de sus familiares- decidieron iniciar una serie de manifestaciones para dar publicidad a su caso. El 30 de abril de 1977 ella y otras trece madres se manifestaron en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, enfrente de la sede del gobierno, la Casa Rosada. Ante la orden policial de no detenerse ni "agruparse", sino "circular", decidieron caminar alrededor de la plaza. La primera marcha tuvo lugar un sábado, y apenas tuvo repercusión; la segunda fue un viernes y desde entonces se convirtió en costumbre realizarla todos los jueves, en torno a las tres y media de la tarde.
Su secuestro, desaparición, tortura y muerte
Ese mismo año, el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, las Madres publicaron un anuncio en el periódico con los nombres de sus hijos desaparecidos. Aquella noche, Azucena Villaflor fue secuestrada por un grupo armado en su casa en Villa Dominico, en Avellaneda, Buenos Aires. Según testimonios, fue recluida en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, donde actuó, entre otros represores, Alfredo Astiz.
Identificación de su cuerpo y entierro
El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[1] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.
En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.
A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.
En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos lineas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondientes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".
Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a Azucena Villaflor.[2]
Los restos de Villaflor fueron incinerados, y sus cenizas enterradas a los pies de la Pirámide de Mayo, en el centro de la Plaza de Mayo, el 8 de diciembre de 2005, al término de la vigésimo quinta marcha de resistencia de las Madres. Sus hijos supervivientes escogieron el lugar.
En 1997, el historiador Enrique Arrosagaray publicó una biografía de Azucena Villaflor, titulada Los Villaflor de Avellaneda.
Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos
Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.
El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:
Referencias
- ↑ Por primera vez hallan cuerpos de los vuelos de la muerte, Río Negro, 9 de julio de 2005
- ↑ Hallaron los restos de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Clarín, 8 de julio de 2005
- ↑ Documento Secreto de la Embajada de EEUU en Argentina, Nº 1978-BUENOS-02346, 30 de marzo de 1978, Informe sobre monjas muertas, original en inglés
Bibliografía
- Arrosagaray, Enrique (1997). Los Villaflor de Avellaneda. Buenos Aires:.
Enlaces externos
- Equipo Argentino de Antropología Forense
- Asheville Global Report, Archives, No. 339, July 14–20, 2005. Identificados los restos de las Madres de la Plaza de Mayo.
- Clarín, 4 de diciembre de 2005. Otra víctima de los vuelos de la muerte
- Página/12, 9 de diciembre de 2005. Las cenizas de Azucena, junto a la Pirámide; La fundadora de las Madres
- The National Security Archive. US Declassified Documents: Argentine Junta Security Forces Killed, Disappeared Activists, Mothers and Nuns.
- Azucena Villaflor de De Vicenti - Notas biográficas y citas de personas que la conocieron
- Arrosagaray, Enrique. Los Villaflor de Avellaneda. Ediciones de la Flor, 1993. ISBN 950-515-370-8.
María Ponce
María Eugenia Ponce de Bianco, (n. 6 de julio de 1924, en Tucumán; m. 17 o 18 de diciembre de 1977 en el Mar Argentino cerca de Santa Teresita) fue una activista social argentina, miembro de la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada.
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Su vida
María Ponce nació en Tucumán. Desde joven manifestó preocupaciones sociales que la llevaron a afiliarse al Partido Comunista.
El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de estado en la Argentina que instaló un régimen fundado en el terrorismo de estado. En esas circunstancias María dejó de pertenecer al Partido Comunista debido al apoyo que esta organización brindó a la dictadura militar y su negativa a denunciar las violaciones de derechos humanos. Simultáneamente ingresó a la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y comenzó a colaborar con los familiares de desaparecidos y a participar de las rondas en la Plaza de Mayo que originaron la asociación Madres de Plaza de Mayo.[1]
Desaparición, secuestro, tortura y asesinato
Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo.[2] Entre ellas se encontraba María Ponce, junto con las otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y Esther Ballestrino, y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.
María fue secuestrada el 8 de diciembre con la mayor parte del grupo en la Iglesia Santa Cruz ubicada en el barrio de San Cristóbal de la ciudad de Buenos Aires, donde solían reunirse.
Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada. En el Informe Nunca Más los testigos Maggio y Cubas, sobrevivientes de la ESMA, relataron lo que sabían sobre su suerte:
Probablemente el día 17 o 18 de diciembre de 1977, María y el resto del grupo, fueron "trasladadas" al aeropuerto militar que se encuentra en el extremo sur del Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas vivas al mar frente a la costa de Santa Teresita, muriendo al chocar contra el agua.
Identificación de su cuerpo y entierro
El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[4] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.
En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.
A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.
En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos líneas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondioentes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".
Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a María Ponce.[5]
El día 24 de julio de 2005, 28 años después de haber sido asesinada, María Ponce de Bianco fue enterrada en el jardín de la Iglesia Santa Cruz, en Buenos Aires, junto a Esther Ballestrino, una de las tres madres secuestradas con ella. Con posterioridad también fueron sepultadas allí la Hermana Léonie Duquet y la activista Ángela Auad.[6] Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo.
Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos
Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.
El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:
Referencias
- ↑ Con dignidad y mirada limpia: María Ponce de Bianco, madre de Plaza de Mayo, Agencia Walsh, Fuentes: UTPBA y Página 12
- ↑ El grupo completo secuestrado estaba integrado por Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y los activistas de derechos humanos Angela Auad, Remo Berardo, Horacio Elbert, José Julio Fondevilla, Eduardo Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo.
- ↑ Capítulo II, Víctimas, E. Religiosos, Informe Nunca Más, CONADEP, 1985
- ↑ Por primera vez hallan cuerpos de los vuelos de la muerte, Río Negro, 9 de julio de 2005
- ↑ Hallaron los restos de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Clarín, 8 de julio de 2005
- ↑ En emotiva ceremonia, sepultan a dos fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, La Jornada, UNAM, 25 de julio de 2005
- ↑ Documento Secreto de la Embajada de EEUU en Argentina, Nº 1978-BUENOS-02346, 30 de marzo de 1978, Informe sobre monjas muertas, original en inglés
Véase también
Enlaces externos
- Voy a seguir hasta que aparezcan todos: Esther Ballestrino de Careaga, madre de Plaza de Mayo, Villa Crespo, mi barrio
- Asheville Global Report, Archives, No. 339, July 14–20, 2005. Identificados los restos de las Madres de la Plaza de Mayo.
- Clarín, 4 de diciembre de 2005. Otra víctima de los vuelos de la muerte
- The National Security Archive. US Declassified Documents: Argentine Junta Security Forces Killed, Disappeared Activists, Mothers and Nuns.

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información.” Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976.
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"Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo."
Miguel Hernández



Dionisia López Amado nacida en Galicia y que llegó a ser una destacada Madre de la Plaza de Mayo de Argentina, falleció el pasado sábado en Buenos Aires
MALINTZIN o MALINCHE


