viernes, 5 de noviembre de 2010
Feminicidio en México.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Asesinan a ambientalista embarazada en Cabañas
María José Galeas / Susana Peñate
Diario El Mundo
de El Mundo
lunes, 5 de octubre de 2009
Esther Ballestrino
Esther Ballestrino de Carreaga, Teresa, (* 20 de enero de 1918, en Uruguay -† 17 o 18 de diciembre de 1977) fue una maestra, bioquímica y activista social uruguaya-paraguaya que fue una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada.
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Su vida
Esther Ballestrino nació en Uruguay pero creció en Paraguay donde su familia se mudó cuando era pequeña. Allí se recibió de maestra y Doctora en Bioquímica y Farmacia en la Universidad Nacional de Asunción.
En Paraguay Esther se identificó con las ideas del Partido Revolucionario Febrerista, un movimiento de ideas socialistas y, en la década del '40 fundó el Movimiento Femenino del Paraguay, del que fue su primera secretaria general. Perseguida por la dictadura militar de Higinio Morínigo se refugió en la Argentina en 1947, donde contrajo matrimonio con Raymundo Carreaga, con quien tuvo tres hijas.
El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de estado en la Argentina que instaló un régimen fundado en el terrorismo de estado. Sus dos yernos, Manuel Carlos Cuevas y Ives Domergue fueron secuestrados y desaparecidos, y su hija Ana María Carreaga, con tres meses de embarazo, fue secuestrada el 13 de junio de 1977, para ser llevada y torturada en el centro clandestino de detención Club Atlético.
Esther comenzó entonces a organizarse con otros familiares de desaparecidos y a participar de las rondas en la Plaza de Mayo que originaron la asociación Madres de Plaza de Mayo y a colaborar con Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
En octubre de 1977 Ana María fue liberada y tanto Esther como sus tres hijas se refugiaron primero en Brasil y luego en Suecia. Sin embargo, volvió a la Argentina poco después. Las otras madres entonces quisieron persuadirla que era muy peligroso quedarse y que debía volver a Suecia. Su hija Ana María cuenta que su madre contestó: "No, voy a seguir hasta que aparezcan todos".[1]
Desaparición, secuestro, tortura y asesinato
Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo.[2] Entre ellas se encontraba Esther Ballestrino, junto con las otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y María Ponce, y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.
Esther fue secuestrada el 8 de diciembre con la mayor parte del grupo en la Iglesia Santa Cruz ubicada en el barrio de San Cristóbal de la ciudad de Buenos Aires, donde solían reunirse.
Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada. En el Informe Nunca Más los testigos Maggio y Cubas, sobrevivientes de la ESMA, relataron lo que sabían sobre su suerte:
Probablemente el día 17 o 18 de diciembre de 1977, Esther y el resto del grupo, fueron "trasladadas" al aeropuerto militar que se encuentra en el extremo sur del Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas vivas al mar frente a la costa de Santa Teresita, muriendo al chocar contra el agua.
Identificación de su cuerpo y entierro
El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[4] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.
En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.
A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.
En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos lineas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondioentes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".
Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a Esther Ballestrino.[5]
El día 24 de julio de 2005, 28 años después de haber sido asesinada, Esther Ballestrino fue enterrada en el jardín de la Iglesia Santa Cruz, en Buenos Aires, junto a María Ponce de Bianco, una de las tres madres secuestradas con ella. Con posterioridad también fueron sepultadas allí la Hermana Léonie Duquet y la activista Ángela Auad.[6] Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo.
Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos
Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.
El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:
Referencias
- ↑ Voy a seguir hasta que aparezcan todos: Esther Ballestrino de Careaga, madre de Plaza de Mayo, Villa Crespo, mi barrio
- ↑ El grupo completo secuestrado estaba integrado por Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y los activistas de derechos humanos Angela Auad, Remo Berardo, Horacio Elbert, José Julio Fondevilla, Eduardo Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo.
- ↑ Capítulo II, Víctimas, E. Religiosos, Informe Nunca Más, CONADEP, 1985
- ↑ Por primera vez hallan cuerpos de los vuelos de la muerte, Río Negro, 9 de julio de 2005
- ↑ Hallaron los restos de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Clarín, 8 de julio de 2005
- ↑ En emotiva ceremonia, sepultan a dos fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, La Jornada, UNAM, 25 de julio de 2005
- ↑ Documento Secreto de la Embajada de EEUU en Argentina, Nº 1978-BUENOS-02346, 30 de marzo de 1978, Informe sobre monjas muertas, original en inglés
Véase también
Enlaces externos
- Voy a seguir hasta que aparezcan todos: Esther Ballestrino de Careaga, madre de Plaza de Mayo, Villa Crespo, mi barrio
- Asheville Global Report, Archives, No. 339, July 14–20, 2005. Identificados los restos de las Madres de la Plaza de Mayo.
- Clarín, 4 de diciembre de 2005. Otra víctima de los vuelos de la muerte
- The National Security Archive. US Declassified Documents: Argentine Junta Security Forces Killed, Disappeared Activists, Mothers and Nuns.
Azucena Villaflor
Azucena Villaflor de Vicenti (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 7 de abril de 1924 – desaparecida,10 de diciembre de 1977) fue una activista social argentina, una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina.
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Su vida
Procedía de una familia de clase obrera. Su madre, Emma Nitz, la dio a luz con sólo quince años; su padre, Florentino Villaflor, tenía 21, y trabajaba en una fábrica de lana. Varios miembros de la familia de su padre habían sido militantes peronistas.
A los dieciséis años empezó a trabajar como telefonista en una empresa de electrodomésticos. Allí conoció a Pedro De Vicenti, delegado sindical, con quien se casó en 1949 y con quien tuvo cuatro hijos.
El 30 de noviembre de 1976, ocho meses después del comienzo de la dictadura militar que se llamó eufemísticamente "Proceso de Reorganización Nacional", uno de los hijos de Azucena Villaflor, Néstor, y la novia de éste, Raquel Mangin, fueron secuestrados. Villaflor inició su búsqueda, dirigiéndose al Ministerio de Interior, e intentando recabar la ayuda del vicario militar Adolfo Tortolo (aunque sólo consiguió hablar con su secretario, Emilio Grasselli). Durante estas gestiones, conoció a otras mujeres que estaban buscando también a parientes desaparecidos.
Tras seis meses de infructuosas pesquisas, Villaflor, junto a otras personas en su misma situación -que se fueron conociendo en la búsqueda de sus familiares- decidieron iniciar una serie de manifestaciones para dar publicidad a su caso. El 30 de abril de 1977 ella y otras trece madres se manifestaron en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, enfrente de la sede del gobierno, la Casa Rosada. Ante la orden policial de no detenerse ni "agruparse", sino "circular", decidieron caminar alrededor de la plaza. La primera marcha tuvo lugar un sábado, y apenas tuvo repercusión; la segunda fue un viernes y desde entonces se convirtió en costumbre realizarla todos los jueves, en torno a las tres y media de la tarde.
Su secuestro, desaparición, tortura y muerte
Ese mismo año, el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, las Madres publicaron un anuncio en el periódico con los nombres de sus hijos desaparecidos. Aquella noche, Azucena Villaflor fue secuestrada por un grupo armado en su casa en Villa Dominico, en Avellaneda, Buenos Aires. Según testimonios, fue recluida en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, donde actuó, entre otros represores, Alfredo Astiz.
Identificación de su cuerpo y entierro
El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[1] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.
En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.
A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.
En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos lineas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondientes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".
Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a Azucena Villaflor.[2]
Los restos de Villaflor fueron incinerados, y sus cenizas enterradas a los pies de la Pirámide de Mayo, en el centro de la Plaza de Mayo, el 8 de diciembre de 2005, al término de la vigésimo quinta marcha de resistencia de las Madres. Sus hijos supervivientes escogieron el lugar.
En 1997, el historiador Enrique Arrosagaray publicó una biografía de Azucena Villaflor, titulada Los Villaflor de Avellaneda.
Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos
Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.
El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:
Referencias
- ↑ Por primera vez hallan cuerpos de los vuelos de la muerte, Río Negro, 9 de julio de 2005
- ↑ Hallaron los restos de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Clarín, 8 de julio de 2005
- ↑ Documento Secreto de la Embajada de EEUU en Argentina, Nº 1978-BUENOS-02346, 30 de marzo de 1978, Informe sobre monjas muertas, original en inglés
Bibliografía
- Arrosagaray, Enrique (1997). Los Villaflor de Avellaneda. Buenos Aires:.
Enlaces externos
- Equipo Argentino de Antropología Forense
- Asheville Global Report, Archives, No. 339, July 14–20, 2005. Identificados los restos de las Madres de la Plaza de Mayo.
- Clarín, 4 de diciembre de 2005. Otra víctima de los vuelos de la muerte
- Página/12, 9 de diciembre de 2005. Las cenizas de Azucena, junto a la Pirámide; La fundadora de las Madres
- The National Security Archive. US Declassified Documents: Argentine Junta Security Forces Killed, Disappeared Activists, Mothers and Nuns.
- Azucena Villaflor de De Vicenti - Notas biográficas y citas de personas que la conocieron
- Arrosagaray, Enrique. Los Villaflor de Avellaneda. Ediciones de la Flor, 1993. ISBN 950-515-370-8.
María Ponce
María Eugenia Ponce de Bianco, (n. 6 de julio de 1924, en Tucumán; m. 17 o 18 de diciembre de 1977 en el Mar Argentino cerca de Santa Teresita) fue una activista social argentina, miembro de la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada.
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Su vida
María Ponce nació en Tucumán. Desde joven manifestó preocupaciones sociales que la llevaron a afiliarse al Partido Comunista.
El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de estado en la Argentina que instaló un régimen fundado en el terrorismo de estado. En esas circunstancias María dejó de pertenecer al Partido Comunista debido al apoyo que esta organización brindó a la dictadura militar y su negativa a denunciar las violaciones de derechos humanos. Simultáneamente ingresó a la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y comenzó a colaborar con los familiares de desaparecidos y a participar de las rondas en la Plaza de Mayo que originaron la asociación Madres de Plaza de Mayo.[1]
Desaparición, secuestro, tortura y asesinato
Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo.[2] Entre ellas se encontraba María Ponce, junto con las otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y Esther Ballestrino, y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.
María fue secuestrada el 8 de diciembre con la mayor parte del grupo en la Iglesia Santa Cruz ubicada en el barrio de San Cristóbal de la ciudad de Buenos Aires, donde solían reunirse.
Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada. En el Informe Nunca Más los testigos Maggio y Cubas, sobrevivientes de la ESMA, relataron lo que sabían sobre su suerte:
Probablemente el día 17 o 18 de diciembre de 1977, María y el resto del grupo, fueron "trasladadas" al aeropuerto militar que se encuentra en el extremo sur del Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas vivas al mar frente a la costa de Santa Teresita, muriendo al chocar contra el agua.
Identificación de su cuerpo y entierro
El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[4] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.
En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.
A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.
En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos líneas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondioentes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".
Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a María Ponce.[5]
El día 24 de julio de 2005, 28 años después de haber sido asesinada, María Ponce de Bianco fue enterrada en el jardín de la Iglesia Santa Cruz, en Buenos Aires, junto a Esther Ballestrino, una de las tres madres secuestradas con ella. Con posterioridad también fueron sepultadas allí la Hermana Léonie Duquet y la activista Ángela Auad.[6] Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo.
Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos
Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.
El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:
Referencias
- ↑ Con dignidad y mirada limpia: María Ponce de Bianco, madre de Plaza de Mayo, Agencia Walsh, Fuentes: UTPBA y Página 12
- ↑ El grupo completo secuestrado estaba integrado por Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y los activistas de derechos humanos Angela Auad, Remo Berardo, Horacio Elbert, José Julio Fondevilla, Eduardo Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo.
- ↑ Capítulo II, Víctimas, E. Religiosos, Informe Nunca Más, CONADEP, 1985
- ↑ Por primera vez hallan cuerpos de los vuelos de la muerte, Río Negro, 9 de julio de 2005
- ↑ Hallaron los restos de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Clarín, 8 de julio de 2005
- ↑ En emotiva ceremonia, sepultan a dos fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, La Jornada, UNAM, 25 de julio de 2005
- ↑ Documento Secreto de la Embajada de EEUU en Argentina, Nº 1978-BUENOS-02346, 30 de marzo de 1978, Informe sobre monjas muertas, original en inglés
Véase también
Enlaces externos
- Voy a seguir hasta que aparezcan todos: Esther Ballestrino de Careaga, madre de Plaza de Mayo, Villa Crespo, mi barrio
- Asheville Global Report, Archives, No. 339, July 14–20, 2005. Identificados los restos de las Madres de la Plaza de Mayo.
- Clarín, 4 de diciembre de 2005. Otra víctima de los vuelos de la muerte
- The National Security Archive. US Declassified Documents: Argentine Junta Security Forces Killed, Disappeared Activists, Mothers and Nuns.
Hilda Guerrero de Molina
Hilda Natalia Guerrero de Molina (m. 12 de enero de 1967 en Bella Vista, Tucumán) fue una militante argentina del sindicato de trabajadores de la industria del azucar FOTIA (CGT), asesinada durante las manifestaciones contrarias al cierre de los ingenios azucareros dispuestos por la dictadura militar dirigida por el general Juan Carlos Onganía.
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Circunstancias e impacto de su muerte
En 1962 comenzó una crisis azucarera en el noroeste argentino (NOA) que produjo el endeudamiento generalizado de los pequeños ingenios. En Tucumán había por entonces 18.602 explotaciones de caña de azucar en 17.341 minifundios, 20 mil cañeros y 80 mil zafreros. En 1965 comenzaron los conflictos y huelgas. Atilio Santillán, el secretario general del sindicato de trabajadores del azucar (FOTIA), con 40.000 miembros y 82 gremios, llamó a ocupar los ingenios.
Una de las primeras medidas del gobierno militar que tomó el poder en 1966 con el general Juan Carlos Onganía fue intervenir varios ingenios tucumanos y cerrar otros cinco. Se produjo entonces un desempleo masivo en la región y el éxodo de la población rural dedicada a la producción de caña de azúcar.[1]
La FOTIA organizó entonces un Plan de Lucha Azucarera Nacional, que contemplaba la organización de ollas populares y concentraciones en las ciudades del interior de la provincia. Hilda Guerrero, madre de cuatro hijos, era una de las mujeres que organizaban las ollas populares en Bella Vista (Tucumán).
El 12 de enero de 1967 la FOTIA convocó a concentrarse en Bella Vista (Tucumán), en el ingenio de Santa Lucía cerrado ese año, a los trabajadores de los ingenios de San Pablo, San José, Amalia, y Santa Lucía.
Referencias
- ↑ Contraledesma, CTA
- ↑ Seoane, María (1993). Todo o Nada. La historia secreta y la historia pública del jefe guerrillero Mario Roberto Santucho, Buenos Aires: Editorial Planeta, pag 97
Véase también
Enlaces externos

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