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viernes, 5 de noviembre de 2010

Feminicidio en México.

Tráiler de la película Backyard / El traspatio

Carlos Carrera define su película como "una radiografía de México, a partir del clima enrarecido en las investigaciones de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez". Ana de la Reguera interpreta a Blanca Bravo, una policía que indaga los feminicidios en dicha ciudad. El guión del filme fue escrito por Sabina Berman, quien realizó una minuciosa investigación de campo y documental para narrar una historia tan incómoda como realista.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Asesinan a ambientalista embarazada en Cabañas



La mujer había sufrido hostigamientos días antes de su asesinato, afirman allegados.


María José Galeas / Susana Peñate


Diario El Mundo


Dora Alicia Recinos Sorto, activista medioambiental, murió asesinada el sábado por la tarde, en el Cantón La Trinidad,en Sensuntepeque, Cabañas, a manos de sujetos desconocidos que le asestaron varios disparos.

La mujer de 32 años, que se encontraba con ocho meses de embarazo regresaba a su casa por una vereda, con su hijo de tres años, cuando varios sujetos la interceptaron para dispararle inmediatamente. El pequeño hijo de la mujer que resultó herido, fue trasladado a un hospital cercano a la zona.

Con este asesinato, ya suman tres los que se vinculan directamente con el que hacer medioambientalista en contra de la minería metálica en Cabañas.

Recinos Sorto, era miembro activo del Comité Ambiental de Cabañas (CAC).

El último hecho de violencia, relacionado a la oposición de la explotación minera de empresas de capital extranjero, fue hace menos de 10 días, cuando asesinaron a Ramiro Rivera Gómez, quien a pesar de contar con seguridad policial a partir de amenazas por su posición ambientalista, resultó el segundo fallecido.

Al respecto, ambientalistas agrupados en la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica, denunciaron, que el asesinato de Recinos Sorto, “es parte de una estrategia de terrorismo financiada por la trasnacional Pacific Rim”.

Según Héctor Berríos, miembro de la mesa, semanas anteriores la víctima y su esposo, José Santos Rodríguez, fueron agredidos por sujetos que portaban armas largas y llevaban cubiertos sus rostros.

Los lugareños y amigos de Recinos Sorto, aseguran que tanto los hostigamientos, amenazas y finalmente su muerte “son por que ella estaba en contra de la Minería”.

Los miembros de la mesa ambiental, exhortaron a las autoridades pertinentes, como la Fiscalía General de la República (FGR) y la Policía Nacional Civil (PNC), tomar cartas en el asunto con prontitud, pues afirman que todos los medioambientalistas miembros de la mesa sufren de amenazas, incluyendo a varios periodistas de la Radio Victoria, en Cabañas.

El titular del Ministerio de Seguridad y Justicia Pública, Manuel Melgar, confirmó el hecho.

Sin embargo, se abstuvo de brindar más información a la prensa, “para no entorpecer la investigación.

Por su parte, el subdirector de Investigaciones de la PNC, Augusto Cotto, manifestó que el nexo entre ambos homicidios cometidos en los últimos días, es claro: “Los hechos tiene que ver con las diferentes posiciones tanto en contra como a favor de la explotación minera en la zona”, declaró a la agencia de noticias DPA.

de El Mundo

lunes, 5 de octubre de 2009

Esther Ballestrino


Esther Ballestrino, María Ponce y Azucena Villaflor. Las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo secuestradas y asesinadas juntas.

Esther Ballestrino de Carreaga, Teresa, (* 20 de enero de 1918, en Uruguay -† 17 o 18 de diciembre de 1977) fue una maestra, bioquímica y activista social uruguaya-paraguaya que fue una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada.

Contenido

Su vida

Esther Ballestrino nació en Uruguay pero creció en Paraguay donde su familia se mudó cuando era pequeña. Allí se recibió de maestra y Doctora en Bioquímica y Farmacia en la Universidad Nacional de Asunción.

En Paraguay Esther se identificó con las ideas del Partido Revolucionario Febrerista, un movimiento de ideas socialistas y, en la década del '40 fundó el Movimiento Femenino del Paraguay, del que fue su primera secretaria general. Perseguida por la dictadura militar de Higinio Morínigo se refugió en la Argentina en 1947, donde contrajo matrimonio con Raymundo Carreaga, con quien tuvo tres hijas.

El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de estado en la Argentina que instaló un régimen fundado en el terrorismo de estado. Sus dos yernos, Manuel Carlos Cuevas y Ives Domergue fueron secuestrados y desaparecidos, y su hija Ana María Carreaga, con tres meses de embarazo, fue secuestrada el 13 de junio de 1977, para ser llevada y torturada en el centro clandestino de detención Club Atlético.

Esther comenzó entonces a organizarse con otros familiares de desaparecidos y a participar de las rondas en la Plaza de Mayo que originaron la asociación Madres de Plaza de Mayo y a colaborar con Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

En octubre de 1977 Ana María fue liberada y tanto Esther como sus tres hijas se refugiaron primero en Brasil y luego en Suecia. Sin embargo, volvió a la Argentina poco después. Las otras madres entonces quisieron persuadirla que era muy peligroso quedarse y que debía volver a Suecia. Su hija Ana María cuenta que su madre contestó: "No, voy a seguir hasta que aparezcan todos".[1]

Desaparición, secuestro, tortura y asesinato

Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo.[2] Entre ellas se encontraba Esther Ballestrino, junto con las otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y María Ponce, y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.

Esther fue secuestrada el 8 de diciembre con la mayor parte del grupo en la Iglesia Santa Cruz ubicada en el barrio de San Cristóbal de la ciudad de Buenos Aires, donde solían reunirse.

Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada. En el Informe Nunca Más los testigos Maggio y Cubas, sobrevivientes de la ESMA, relataron lo que sabían sobre su suerte:

...Lo mismo sucedió con las religiosas francesas Alice Domon y Leonie Renée Duquet. Tuve oportunidad personal de hablar con la hermana Alice, ya que fue llevada junto con la hermana Renée al tercer piso del Casino de Oficiales de la ESMA, lugar donde me encontraba cautivo. Esto ocurre alrededor del 11 ó 12 de diciembre. Es cuando me cuenta que había sido secuestrada en una iglesia, conjuntamente con familiares de desaparecidos. Luego supe que eran 13 personas... Luego fueron «trasladadas» junto con las once personas restantes. Los rumores internos fundamentados por el apresuramiento con que se sacó de allí a estas personas, indicaban el asesinato de las mismas. (Testimonio de Horacio Domingo Maggio, Legajo N° 4450).[3]

Probablemente el día 17 o 18 de diciembre de 1977, Esther y el resto del grupo, fueron "trasladadas" al aeropuerto militar que se encuentra en el extremo sur del Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas vivas al mar frente a la costa de Santa Teresita, muriendo al chocar contra el agua.

Identificación de su cuerpo y entierro

El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[4] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.

En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.

A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.

En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos lineas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondioentes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".

Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a Esther Ballestrino.[5]

El día 24 de julio de 2005, 28 años después de haber sido asesinada, Esther Ballestrino fue enterrada en el jardín de la Iglesia Santa Cruz, en Buenos Aires, junto a María Ponce de Bianco, una de las tres madres secuestradas con ella. Con posterioridad también fueron sepultadas allí la Hermana Léonie Duquet y la activista Ángela Auad.[6] Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo.

Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos

Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.

El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:

1. A.F.P. Marzo 28 Historia recopilada en Paris informa que los cuerpos de dos monjas francesas (Alicia Doman y Renee Duguet) que fueron secuestradas a mediados de diciembre con otros once activistas de derechos humanos fueron identificados entre los cuerpos cerca de Bahía Blanca. 2. Buenos Aires estaba llena de ciertos rumores desde hace un mes sobre constancias del descubrimiento de un número de cadáveres llevados a la playa por vientos inusualmente fuertes a lo largo del mar atlántico en puntos cercanos a la boca del Río de la Plata unas 300-350 millas al norte de Bahía Blanca (Ver Buenos Aires 1919 para control) 3. (Sección en borrada) que estuvo tratando de rastrear estos rumores tiene información confidencial de que las monjas fueron secuestradas por agentes de seguridad argentinos y en algún momento fueron transferidas a la localidad de Junín que se encuentra cerca de 150 millas al oeste de Buenos Aires. 4. La Embajada también tiene información confidencial obtenida a través de una fuente (protegida) del gobierno argentino de que siete cuerpos fueron descubiertos hace algunas semanas en la playa atlántica cerca de Mar del Plata. De acuerdo a esta fuente, los cuerpos eran los de las dos monjas y cinco madres que desaparecieron entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977. Nuestra fuente confirma que estos individuos fueron secuestrados por miembros de las fuerzas de seguridad actuando bajo su amplio mandato contra terroristas y subversivos. La fuente además declaró que pocos individuos en el GOA estaban al tanto de esta información. 5. Esta fuente a informado verazmente en el pasado y tenemos razones para creer que tiene conocimiento sobre questiones de desapariciones. La Embajada solicita que su informe sea protegido para evitar comprometer una fuente que ha probado ser útil en proveer información concerniente a individuos perdidos o desaparecidos. CASTRO[7]

Referencias

Véase también

Enlaces externos

Azucena Villaflor


Esther Ballestrino, María Ponce y Azucena Villaflor. Las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo secuestradas y asesinadas juntas.

Azucena Villaflor de Vicenti (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 7 de abril de 1924 – desaparecida,10 de diciembre de 1977) fue una activista social argentina, una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina.

Contenido

Su vida

Procedía de una familia de clase obrera. Su madre, Emma Nitz, la dio a luz con sólo quince años; su padre, Florentino Villaflor, tenía 21, y trabajaba en una fábrica de lana. Varios miembros de la familia de su padre habían sido militantes peronistas.

A los dieciséis años empezó a trabajar como telefonista en una empresa de electrodomésticos. Allí conoció a Pedro De Vicenti, delegado sindical, con quien se casó en 1949 y con quien tuvo cuatro hijos.

El 30 de noviembre de 1976, ocho meses después del comienzo de la dictadura militar que se llamó eufemísticamente "Proceso de Reorganización Nacional", uno de los hijos de Azucena Villaflor, Néstor, y la novia de éste, Raquel Mangin, fueron secuestrados. Villaflor inició su búsqueda, dirigiéndose al Ministerio de Interior, e intentando recabar la ayuda del vicario militar Adolfo Tortolo (aunque sólo consiguió hablar con su secretario, Emilio Grasselli). Durante estas gestiones, conoció a otras mujeres que estaban buscando también a parientes desaparecidos.

Tras seis meses de infructuosas pesquisas, Villaflor, junto a otras personas en su misma situación -que se fueron conociendo en la búsqueda de sus familiares- decidieron iniciar una serie de manifestaciones para dar publicidad a su caso. El 30 de abril de 1977 ella y otras trece madres se manifestaron en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, enfrente de la sede del gobierno, la Casa Rosada. Ante la orden policial de no detenerse ni "agruparse", sino "circular", decidieron caminar alrededor de la plaza. La primera marcha tuvo lugar un sábado, y apenas tuvo repercusión; la segunda fue un viernes y desde entonces se convirtió en costumbre realizarla todos los jueves, en torno a las tres y media de la tarde.

Su secuestro, desaparición, tortura y muerte

Ese mismo año, el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, las Madres publicaron un anuncio en el periódico con los nombres de sus hijos desaparecidos. Aquella noche, Azucena Villaflor fue secuestrada por un grupo armado en su casa en Villa Dominico, en Avellaneda, Buenos Aires. Según testimonios, fue recluida en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, donde actuó, entre otros represores, Alfredo Astiz.

Identificación de su cuerpo y entierro

El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[1] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.

En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.

A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.

En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos lineas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondientes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".

Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a Azucena Villaflor.[2]

Los restos de Villaflor fueron incinerados, y sus cenizas enterradas a los pies de la Pirámide de Mayo, en el centro de la Plaza de Mayo, el 8 de diciembre de 2005, al término de la vigésimo quinta marcha de resistencia de las Madres. Sus hijos supervivientes escogieron el lugar.

En 1997, el historiador Enrique Arrosagaray publicó una biografía de Azucena Villaflor, titulada Los Villaflor de Avellaneda.

Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos

Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.

El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:

1. A.F.P. Marzo 28 Historia recopilada en París informa que los cuerpos de dos monjas francesas (Alicia Doman y Renee Duguet) que fueron secuestradas a mediados de diciembre con otros once activistas de derechos humanos fueron identificados entre los cuerpos cerca de Bahía Blanca. 2. Buenos Aires estaba llena de ciertos rumores desde hace un mes sobre constancias del descubrimiento de un número de cadáveres llevados a la playa por vientos inusualmente fuertes a lo largo del mar atlántico en puntos cercanos a la boca del Río de la Plata unas 300-350 millas al norte de Bahía Blanca (Ver Buenos Aires 1919 para control) 3. (Sección en borrada) que estuvo tratando de rastrear estos rumores tiene información confidencial de que las monjas fueron secuestradas por agentes de seguridad argentinos y en algún momento fueron transferidas a la localidad de Junín que se encuentra cerca de 150 millas al oeste de Buenos Aires. 4. La Embajada también tiene información confidencial obtenida a través de una fuente (protegida) del gobierno argentino de que siete cuerpos fueron descubiertos hace algunas semanas en la playa atlántica cerca de Mar del Plata. De acuerdo a esta fuente, los cuerpos eran los de las dos monjas y cinco madres que desaparecieron entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977. Nuestra fuente confirma que estos individuos fueron secuestrados por miembros de las fuerzas de seguridad actuando bajo su amplio mandato contra terroristas y subversivos. La fuente además declaró que pocos individuos en el GOA estaban al tanto de esta información. 5. Esta fuente a informado verazmente en el pasado y tenemos razones para creer que tiene conocimiento sobre questiones de desapariciones. La Embajada solicita que su informe sea protegido para evitar comprometer una fuente que ha probado ser útil en proveer información concerniente a individuos perdidos o desaparecidos. CASTRO[3]

Referencias

Bibliografía

  • Arrosagaray, Enrique (1997). Los Villaflor de Avellaneda. Buenos Aires:.

Enlaces externos

María Ponce


Esther Ballestrino, María Ponce y Azucena Villaflor. Las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo secuestradas y asesinadas juntas.

María Eugenia Ponce de Bianco, (n. 6 de julio de 1924, en Tucumán; m. 17 o 18 de diciembre de 1977 en el Mar Argentino cerca de Santa Teresita) fue una activista social argentina, miembro de la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante el terrorismo de Estado en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada.

Contenido

Su vida

María Ponce nació en Tucumán. Desde joven manifestó preocupaciones sociales que la llevaron a afiliarse al Partido Comunista.

El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de estado en la Argentina que instaló un régimen fundado en el terrorismo de estado. En esas circunstancias María dejó de pertenecer al Partido Comunista debido al apoyo que esta organización brindó a la dictadura militar y su negativa a denunciar las violaciones de derechos humanos. Simultáneamente ingresó a la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y comenzó a colaborar con los familiares de desaparecidos y a participar de las rondas en la Plaza de Mayo que originaron la asociación Madres de Plaza de Mayo.[1]

Desaparición, secuestro, tortura y asesinato

Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo.[2] Entre ellas se encontraba María Ponce, junto con las otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y Esther Ballestrino, y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.

María fue secuestrada el 8 de diciembre con la mayor parte del grupo en la Iglesia Santa Cruz ubicada en el barrio de San Cristóbal de la ciudad de Buenos Aires, donde solían reunirse.

Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada. En el Informe Nunca Más los testigos Maggio y Cubas, sobrevivientes de la ESMA, relataron lo que sabían sobre su suerte:

...Lo mismo sucedió con las religiosas francesas Alice Domon y Leonie Renée Duquet. Tuve oportunidad personal de hablar con la hermana Alice, ya que fue llevada junto con la hermana Renée al tercer piso del Casino de Oficiales de la ESMA, lugar donde me encontraba cautivo. Esto ocurre alrededor del 11 ó 12 de diciembre. Es cuando me cuenta que había sido secuestrada en una iglesia, conjuntamente con familiares de desaparecidos. Luego supe que eran 13 personas... Luego fueron «trasladadas» junto con las once personas restantes. Los rumores internos fundamentados por el apresuramiento con que se sacó de allí a estas personas, indicaban el asesinato de las mismas. (Testimonio de Horacio Domingo Maggio, Legajo N° 4450).[3]

Probablemente el día 17 o 18 de diciembre de 1977, María y el resto del grupo, fueron "trasladadas" al aeropuerto militar que se encuentra en el extremo sur del Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas vivas al mar frente a la costa de Santa Teresita, muriendo al chocar contra el agua.

Identificación de su cuerpo y entierro

El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Los médicos policiales que examinaron los cuerpos en esa oportunidad registraron que la causa de la muerte había sido "el choque contra objetos duros desde gran altura", como indicaban el tipo de fracturas óseas constatadas, sucedidas antes de la muerte.[4] Sin realizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediato que los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercana ciudad de General Lavalle.

En 1984 en el marco de la investigación de la CONADEP y del Juicio a las Juntas se habían realizado excavaciones en el cementerio de General Lavalle, encontrándose una gran cantidad de restos óseos provenientes de los cadáveres hallados en las playas de San Bernardo y Lucila del Mar. Estos restos fueron utilizados en el juicio a las Juntas y guardados luego en 16 bolsas.

A partir de entonces el juez Horacio Cattani empezó a acumular causas sobre desaparecidos. A pesar de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron las investigaciones, Cattani logró armar en 1995 un archivo de 40 metros cuadrados donde alojar todas esas pruebas.

En 2003 el intendente de General Lavalle informó que se habían localizado nuevas tumbas de NN en el cementerio de la ciudad. El juez Cattani ordenó entonces realizar nuevas excavaciones con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), descubriéndose dos líneas de tumbas, una por encima de la otra. Se descubrieron así 8 esqueletos, 5 correspondientes a mujeres, 2 correspondioentes a varones y uno, clasificado como GL-17, que se definió como "probablemente masculino".

Cattani mandó los huesos al laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba, perteneciente al EAAF. Los resultados del laboratorio fueron determinando que los restos pertenecían al grupo de secuestrados entre los días 8 y 10 de diciembre de 1977. El 8 de julio de 2005 el juez Cattani recibió el informe estableciendo que uno de los restos individualizados pertenecían a María Ponce.[5]

El día 24 de julio de 2005, 28 años después de haber sido asesinada, María Ponce de Bianco fue enterrada en el jardín de la Iglesia Santa Cruz, en Buenos Aires, junto a Esther Ballestrino, una de las tres madres secuestradas con ella. Con posterioridad también fueron sepultadas allí la Hermana Léonie Duquet y la activista Ángela Auad.[6] Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo.

Conocimiento y encubrimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos

Documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos desclasificados en 2002 prueban que el gobierno norteamericano sabía desde 1978 que los cuerpos sin vida de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, habían sido encontradas en las playas bonaerenses. Esta información fue mantenida en secreto y nunca fue comunicada al gobierno argentino.

El dato está incluido en Documento Nº 1978-BUENOS-02346 dirigido por el entonces Embajador de Estados Unidos en la Argentina, Raúl Castro, al Secretario de Estado de los Estados Unidos, lleva fecha del 30 de marzo de 1978 y menciona como objeto "Informe sobre monjas muertas". Textualmente el documento dice:

1. A.F.P. Marzo 28 Historia recopilada en Paris informa que los cuerpos de dos monjas francesas (Alicia Doman y Renee Duguet) que fueron secuestradas a mediados de diciembre con otros once activistas de derechos humanos fueron identificados entre los cuerpos cerca de Bahía Blanca. 2. Buenos Aires estaba llena de ciertos rumores desde hace un mes sobre constancias del descubrimiento de un número de cadáveres llevados a la playa por vientos inusualmente fuertes a lo largo del mar atlántico en puntos cercanos a la boca del Río de la Plata unas 300-350 millas al norte de Bahía Blanca (Ver Buenos Aires 1919 para control) 3. (Sección en borrada) que estuvo tratando de rastrear estos rumores tiene información confidencial de que las monjas fueron secuestradas por agentes de seguridad argentinos y en algún momento fueron transferidas a la localidad de Junín que se encuentra cerca de 150 millas al oeste de Buenos Aires. 4. La Embajada también tiene información confidencial obtenida a través de una fuente (protegida) del gobierno argentino de que siete cuerpos fueron descubiertos hace algunas semanas en la playa atlántica cerca de Mar del Plata. De acuerdo a esta fuente, los cuerpos eran los de las dos monjas y cinco madres que desaparecieron entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977. Nuestra fuente confirma que estos individuos fueron secuestrados por miembros de las fuerzas de seguridad actuando bajo su amplio mandato contra terroristas y subversivos. La fuente además declaró que pocos individuos en el GOA estaban al tanto de esta información. 5. Esta fuente a informado verazmente en el pasado y tenemos razones para creer que tiene conocimiento sobre questiones de desapariciones. La Embajada solicita que su informe sea protegido para evitar comprometer una fuente que ha probado ser útil en proveer información concerniente a individuos perdidos o desaparecidos. CASTRO[7]

Referencias

Véase también

Enlaces externos

Hilda Guerrero de Molina

Hilda Natalia Guerrero de Molina (m. 12 de enero de 1967 en Bella Vista, Tucumán) fue una militante argentina del sindicato de trabajadores de la industria del azucar FOTIA (CGT), asesinada durante las manifestaciones contrarias al cierre de los ingenios azucareros dispuestos por la dictadura militar dirigida por el general Juan Carlos Onganía.

Contenido

Circunstancias e impacto de su muerte

En 1962 comenzó una crisis azucarera en el noroeste argentino (NOA) que produjo el endeudamiento generalizado de los pequeños ingenios. En Tucumán había por entonces 18.602 explotaciones de caña de azucar en 17.341 minifundios, 20 mil cañeros y 80 mil zafreros. En 1965 comenzaron los conflictos y huelgas. Atilio Santillán, el secretario general del sindicato de trabajadores del azucar (FOTIA), con 40.000 miembros y 82 gremios, llamó a ocupar los ingenios.

Una de las primeras medidas del gobierno militar que tomó el poder en 1966 con el general Juan Carlos Onganía fue intervenir varios ingenios tucumanos y cerrar otros cinco. Se produjo entonces un desempleo masivo en la región y el éxodo de la población rural dedicada a la producción de caña de azúcar.[1]

La FOTIA organizó entonces un Plan de Lucha Azucarera Nacional, que contemplaba la organización de ollas populares y concentraciones en las ciudades del interior de la provincia. Hilda Guerrero, madre de cuatro hijos, era una de las mujeres que organizaban las ollas populares en Bella Vista (Tucumán).

El 12 de enero de 1967 la FOTIA convocó a concentrarse en Bella Vista (Tucumán), en el ingenio de Santa Lucía cerrado ese año, a los trabajadores de los ingenios de San Pablo, San José, Amalia, y Santa Lucía.

Poco antes de las 17, hora en que debía iniciarse el mitín, la policía detuvo a varias personas como gesto intimatorio. Minutos después comenzó una violenta refriega. Intervino la Guardia de Infantería y los activistas del sindicato del ingenio San José lanzaron bombas incendiarias contra ellos. La policía disparó, entonces, contra la multitud integrada en su mayoría por mujeres y niños. En el desbande quedó el cuerpo muerto de Hilda Guerrero de Molina. La multitud, enardecida, cargó nuevamente contra las fuerzas represivas, obligándolas a refugiarse en el local policial. Bella Vista quedó, por horas, en manos de la gente.[2]

Referencias

  1. Contraledesma, CTA
  2. Seoane, María (1993). Todo o Nada. La historia secreta y la historia pública del jefe guerrillero Mario Roberto Santucho, Buenos Aires: Editorial Planeta, pag 97

Véase también

Enlaces externos

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“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información.” Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976.
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NOSOTRAS PODEMOS !!!
"Maternidad " de Francisco Zuñiga, escultor y pintor costarricense





http://insurrectasypuntohistorico.wesped.es/68497_rutapacifica.JPG
SOMOS FUERTES, SOMOS DE SANGRE ROJA, SOMOS INDÍGENAS !!!

A DIARIO CELEBRAMOS LA VIDA !!!



http://www.prensamercosur.com.ar/fotos/4230_4G.jpg


La Libertad...

http://byfiles.storage.live.com/y1pHeIgaIwDSUoCv1aVt8Yl2ljzhP48Qga0oV9RjsGl89riGRegF2-OYLOu_I-ZRXqLMnh1fLHiXh-wwzeQ_R79lw

NO AL FASCISMO !!!

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Quetzalcoatl

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b5/Quetzalcoatl_1.jpg

Apagá la Tele - Encendé tu Cerebro

http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090828/titulares/na01fo01.jpg

soldado esposo

"Canción del esposo soldado"
"Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo."
Miguel Hernández